23 diciembre 2006

JAPÓN II - SUS GENTES

un rap japonés...arsa...de mi Ryuichi

Vendedora callejera - Himeji
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Chica en Shibuya-Tokio

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Un paseante - Kyoto

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Un monje shinto - Inari

Maratón en Nara (preparados para la Navidad !!! )

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Una geisha pasa rápido-barrio de Pontocho , Kyoto

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Unas señoras que andaban de paseo por el parque (así de sencillas ellas)- Kyoto

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Vestidita de domingo - Kamakura

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Como se puede observar los japoneses tienen una tendencia al disfraz impresionante, no se cortan y se ponen lo que sea. Ahora está de moda que chicas vestidas de criadas con trajecito negro, mandil blanco y cofia te sirvan café, o te den un masaje de pies.....sus cosas.

Si hay algo que describa rotundamente al pueblo japonés es su gentileza. Allá donde uno se pierda no debe tener la menor duda de que le van a ayudar y aún sin hablar inglés se esforzarán por llevarte, de la mano si es preciso, a la estación de metro que buscas. Cuando entras a un restaurante todos los camareros y cocineros te saludan al unísono con una sonrisa y se acercan para darte la bienvenida, eso es customer service y lo demás son tonterías. Sé que a la hora de trabajar son tan meticulosos que pueden llegar a ser cargantes pero de momento no creo que me destinen allí, así que no me preocupa. Los japoneses son limpios, tremendamente limpios, no se les ocurre tirar una colilla o un papelito al suelo ni por asomo, en Kyoto vi un barrendero, por llamarlo con un oficio que conocemos aquí, sin escoba; llevaba una bolsa pequeñita del tamaño de un sobre para hacer toda la calle y con unas pinzas recogía algún que otro papelillo que se habría caído de algún bolsillo por accidente. Y son respetuosos y discretos, en el metro, trenes y transportes públicos no hablan por el móvil (pero se echan buenas partidas de tetris en silencio ...que no paran de darle a la teclita , vamos) en los restaurantes se salen a la calle a hablar por el móvil y tampoco se oye un pitido de claxón entre la marabunta del tráfico en Tokio. No es que estén en silencio, no, pero sí que se nota cierta disminución de los decibelios comparada con lo que es un “Carrefú” de aquí!!!! Cuando llegué a Madrid me parecía estar en Almendralejo (con todos mis respetos para los de allí), pero mi dí cuenta de que tenemos ciertas costumbres un tanto bárbaras, me era imposible dejar de comparar hasta que luego volví a acostumbrarme a eso de DOS CAÑAS Y UNA DE BRAVAAAAASSSSS !!!