23 diciembre 2006

JAPÓN IV - LOS JARDINES

Ryuchi Sakamoto- Energy Flow

Eikaido-Zenrin ji en Kyoto
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Kencho-ji - Kamakura

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Camelias en Eikaido-Zenrin-ji

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Lo importante de un jardín japonés se encuentra en la fusión con el paisaje natural. Su encanto reside en la sutilidad y el refinamiento de su trazado y también es curioso como representan (imitan) a la naturaleza en espacios limitados. La historia de los jardines japoneses tiene una antigüedad de unos quince siglos. Básicamente hay tres tipos de jardines: los tipo tsukiyama, que representan una colina con un estanque, los tipo hiraniwa, en terrenos llanos sin colinas ni agua y los jardines de té adjuntos a las casas donde se celebra esta ceremonia.

Jardín de té - Kokoen (Himeji)
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Kokoen-Himeji

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Parque de Nara con pagoda de Kofikuji al fondo
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No hay templo que se precie que no tenga un buen jardín. Mis jardines preferidos han sido los de Kokoen (Himeji ), Ryoan-ji (Kyoto) tanto con su jardín de piedras como los arbolados y el lago de los alrededores , Eikaido Zenrin-ji (Kyoto) por su cuidadosa orografía, y los pequeños rincones de Kencho-ji (Kamakura). Hemos coincidido con un otoño espléndido , los colores rojos de los arces contrastaban por doquier con el azul del cielo y los amarillos y pardos de otras especies salpicaban el paisaje con un festival multicolor.




Otoño en Kyoto
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Anotaciones de Kirai sobre el jardín de piedras de Ryoan-ji (Templo del dragón tranquilo) :
"El gran misterio de este pequeño jardín es que nadie conoce su significado, ni la razón por la que evoca tal tranquilidad y paz al visitante. Se desconoce quien lo diseñó, y tampoco se sabe cual era su intención o que procedimiento siguió. Entre las interpretaciones tradicionales hay una que dice que las piedras forman la figura de un tigre cruzando un río, otras dicen que son montañas chinas que sobresalen en un mar de nubes etc. Pero resulta que todas estas interpretaciones van por mal camino, el Zen pone énfasis en el vacío, en la nada.

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En el 2002, unos científicos de la Universidad de Kyoto utilizaron ordenadores para buscar formas usando la disposición de las zonas vacías del jardín en vez de la disposición de las piedras. El resultado es que encontraron el patrón de un árbol escondido dentro de la estructura del jardín. Dicen que por eso es tan placentero presenciar el jardín, nuestro subconsiciente capta el patrón del árbol sin que lo notemos.
El mismo equipo de investigación probó moviendo algunas piedras de forma aleatoria y vieron que enseguida se perdía la armonía de la configuración inicial. Por ello creen que la construcción del jardín está muy bien pensada y no es un acto de la casualidad.
Los investigadores de la Universidad de Kyoto aplicaron el algoritmo de Voronoi
, que busca los puntos más lejanos a todas las piedras. Es decir, el algoritmo busca las zonas “más vacías” y las marca con líneas. Al unir todas estas líneas obtenidas por el algoritmo, apareció la forma de un árbol cuyas ramas convergían justo en el centro del punto donde se supone que los monjes tienen que practicar la meditación.Parece ser que las matemáticas nos dan alguna de las claves de la belleza del jardín. Lo interesante es que el monje que diseñó la posición de las piedras hace más de 500 años no tenía ordenadores, probablemente no sabía mucho de matemáticas y por supuesto no conocía el algoritmo de Voronoi. Pero llegó a la conclusión de que aquella era la disposición ideal. Los científicos conjeturan que a través de la meditación zen,
la mente puede llegar a encontrar patrones en el subconsciente y llevarlos a la zona consciente que de otra forma no se podrían descubrir".


Ryoan-ji - Jardín de piedras